Escribo porque siento una necesidad inmensa de hacerlo, me siento feliz, contenta cuando estoy creando. Con el tiempo, vamos a decir, he aprendido a escuchar y a confiar en mi voz interior. Veo el proceso de escribir como un acto de cooperación entre el consciente, el inconsciente y lo desconocido, éste último elemento inexplicable para mí. Mi aporte es el de comenzar a escribir, de tomar la iniciativa, de perseverar, de no desanimarme, el resto no me preocupa. Confío en que mis personajes encontrarán su camino. Bosquejo a medida que se desvela la historia, pero sin ataduras. Algunas veces empiezo con una imagen que tengo de algún personaje; otras una frase, un diálogo. Muchas veces, esos no son más que comienzos, capas debajo de las cuales se encuentran otras ideas, otros temas. No creo que Cervantes tenía en mente escribir una novela, imagino que se sentó a escribir y sin saberlo creó el género de novela como la definimos hoy día.
Marisela Rizik re-construye en El tiempo del olvido la historia
de dos mujeres cuyos destinos se bifurcan en los márgenes del silencio
impuesto por la opresión reinante.